Una historia de Pittsburgh, PA

Vivir para servir

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La pasión por servir y la tecnología de código abierto ayudan a un veterano a construir un mundo más inclusivo.

Para Matt, Landis, la definición de veterano no es solo "una persona que formó parte del Ejército". Ahora, mientras trabaja para darles a su hijo autista y a otros la oportunidad de vivir de forma más independiente, demuestra que un veterano es alguien que nunca deja de servir a los demás.

"Las personas se acercan y te agradecen por haber estado en el Ejército", dice Matt (39 años) con cierta incomodidad. "Te dicen 'héroe' o cosas por el estilo".

Al igual que muchos veteranos, el expiloto de helicópteros Apache no se considera un héroe. Después de regresar de dos misiones en Irak, Matt luchó contra el trastorno por estrés postraumático (TEPT), una lesión cerebral traumática y la desazón de no formar parte de una misión más grande. Su vida ya no tenía sentido.

Cuando se enteró de que The Mission Continues, un grupo de veteranos voluntarios, había organizado un evento de servicio un sábado, aprovechó la oportunidad para colaborar. "Extrañaba estar en contacto con soldados, ya que había conocido a muy pocos desde mi salida del Ejército. De cierta forma, me había aislado".

Con la esperanza de que el evento fuera una cura para su aislamiento, Matt descubrió que, en realidad, estaba satisfaciendo una necesidad más profunda de servir. Casi de la noche a la mañana, su definición de "veterano" se hizo más clara: un veterano tiene que servir. Y, a partir de esta conclusión, Matt se dio cuenta de que tenía una nueva misión en la vida, una que comenzaba en casa.

Ahora Matt colabora con The Mission Continues, un grupo de veteranos que ayuda a comunidades locales mediante proyectos de servicio, como la mejora de instalaciones deportivas junto con Mubarik "Coach Mu" Ismaeli en el vecindario de Homewood, Pittsburgh.

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Ahora Matt colabora con The Mission Continues, un grupo de veteranos que ayuda a comunidades locales mediante proyectos de servicio, como la mejora de instalaciones deportivas junto con Mubarik "Coach Mu" Ismaeli en el vecindario de Homewood, Pittsburgh.

Conoce a Mubarik "Coach Mu" Ismaeli

Trabajar con voluntarios veteranos renovó el compromiso de Matt con el servicio. Pero necesitaría la ayuda de familiares, amigos y un gran tutor para descubrir cuánto podría hacer.

"Mis hijos tienen discapacidades", dice Matt, "y puedo ver que, si bien eso es solo una pequeña parte de quienes son, tiene un gran impacto en sus vidas". Con tres niños autistas, la familia Landis se ha enfrentado a los problemas que tienen las personas con discapacidades en un mundo pensado para aquellos que pueden controlar sus aptitudes físicas. Sin embargo, debido a que Tristan Landis (15 años) no habla y tiene dificultades para realizar tareas independientes, la familia ha tenido que adaptarse a esta realidad.

"Hemos tenido muchos contratiempos y altibajos", dice Tiff, la esposa de Matt. Pero ella cree que cada desafío los une más y que es maravilloso que los niños sean testigos de la perseverancia de la familia. "Nosotros somos nuestra prioridad", agrega. La adaptación es un valor de la familia Landis mediante el cual se ayudan unos a otros y avanzan todos juntos.

"Hemos tenido muchos contratiempos y altibajos", dice Tiff, la esposa de Matt. Pero ella cree que cada desafío los une más y que es maravilloso que los niños sean testigos de la perseverancia de la familia. "Nosotros somos nuestra prioridad", agrega. La adaptación es un valor de la familia Landis mediante el cual se ayudan unos a otros y avanzan todos juntos.'

Cuando salen a pasear, Matt y Tristan se toman de la mano y evitan los ruidos fuertes o las multitudes. Matt puede sentir los distintos niveles de angustia en el comportamiento de su hijo, como en los movimientos de sus brazos o incluso en el ritmo y la profundidad con la que respira. Él ayuda a Tristan a tranquilizarse. Lo ayuda a comer, vestirse y cepillarse los dientes.

Sin embargo, lo que no puede hacer con Tristan es tener una conversación.

descubre qué inspira a matt: su familia, sus amigos y su tutor.

Pienso en eso todos los días: ¿podré hablar con mi hijo alguna vez? Por ese motivo me convertí en ingeniero. Porque no voy a esperar a que alguien más resuelva el problema.

Matt Landis

Matt y Tiff se enamoraron un 4 de julio hace casi 20 años. Tres niños y dos misiones más tarde, son más que cónyuges: trabajan juntos no solo para mantener a su familia, sino también para colaborar con la comunidad de Pittsburgh de la que forman parte.

A veces, si ella no me sujetara, siento que me alejaría, que literalmente flotaría hacia el espacio como un globo.

Matt Landis

Matt y Tiff posan para una foto en el agua.
Matt y su amiga Jess Burkman, quien está en la silla de ruedas MeBot, en Human Engineering Research Lab (HERL).

A través de su amistad, la familia Landis ha visto a Jess Burkman superar los desafíos de su discapacidad, lo que inspira a Matt a seguir buscando más formas en las que personas con discapacidades puedan colaborar.

Jess es ingeniera mecánica y una mujer muy brillante. Me encanta su lema: "Basta de sentir lástima".

Matt Landis

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Matt camina junto a su jefe y mentor, el Dr. Rory Cooper, en HERL
El Dr. Rory Cooper en HERL

El Dr. Rory Cooper dirige Human Engineering Research Laboratories, lugar en el que Matt hizo una pasantía mientras estudiaba para ser ingeniero y donde trabaja en la actualidad. El Dr. Cooper fue tutor de Matt y le recomendó algunas áreas de estudio que podrían ayudar a Tristan.

Es el Einstein, o el Stephen Hawking, del mundo de la ingeniería de la rehabilitación.

Matt Landis

Matt no podía a esperar a que alguien más desarrollara herramientas tecnológicas para ayudar a que las personas con discapacidades pudieran llevar una vida más independiente. Debía ser él quien las creara.

El laboratorio Human Engineering Research Laboratories (HERL) de Pittsburgh es la institución más importante en tecnología de asistencia de los Estados Unidos. Matt se sintió atraído casi instintivamente por la comunidad de ingenieros, pasantes, investigadores y estudiantes que dirige el Dr. Cooper, muchos de los cuales viven con discapacidades o tienen antecedentes militares. Para Matt, el HERL se convirtió en un nuevo cuartel donde se desarrollaba una actividad muy especial: la construcción de innovadoras herramientas tecnológicas de asistencia para ayudar a la mayor cantidad de personas posible.

Ver a Matt y al equipo trabajar en una pieza de hardware es presenciar una búsqueda constante en la que se imaginan todos los obstáculos que una persona con discapacidades podría enfrentar para lograr que estos desaparezcan. Por ejemplo, las sillas de ruedas capaces de subir los bordes de la acera no deben arrojar a sus conductores. Una mano robótica que puede abrir una puerta o encender un interruptor debe poder controlarse con la punta del dedo. Un brazo mecánico capaz de bajar a una persona de una silla de ruedas en una amplia variedad de escenarios reduciría las labores de los cuidadores y le brindaría más independencia al usuario.

Video de un brazo robótico mientras toma una manzana verde

No buscamos alcanzar la accesibilidad, sino la inclusión.

Matt Landis

Las soluciones que se desarrollan en el HERL están diseñadas para ir más allá de las opciones de accesibilidad que ofrece una rampa para sillas de ruedas. Las herramientas que realmente respetan la independencia y la dignidad humana deben ser versátiles y lo suficientemente robustas como para llevar a cabo actividades cotidianas. Esta filosofía define todo lo que se crea allí y de qué forma se hace. Desde los programadores de software que escriben en el código abierto de Android hasta los ingenieros de hardware y los prototipos de prueba, todas las personas que trabajan en HERL asumen el desafío de crear herramientas tecnológicas que puedan adaptarse a cualquier persona.

Para Matt, un veterano no es solo una persona que formó parte del Ejército, sino alguien que aún tiene mucho para dar.

"Siempre me resultó difícil, y me llevó bastante tiempo descubrir cómo responder a 'Gracias por servir en el Ejército' o cualquier otro cumplido similar", dice. Sin embargo, desde que se mudó a Pittsburgh, Matt ha aprendido cómo responder cuando las personas le agradecen por su servicio: con una invitación.

"Únete a mí", les dice. "Sirve conmigo. Si quieres agradecerme o hablar sobre mi trabajo en el Ejército, entonces hazlo con nosotros, porque en verdad lo necesitamos. Necesitamos que las personas estén dispuestas a luchar junto con nosotros para llevar a cabo los cambios que queremos ver en nuestra comunidad y poder ser parte de ella", dice.

"Desde luego, muchas personas nos ayudan".

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