Tumores benignos de mama

Los tumores mamarios benignos (no cancerosas) son crecimientos inusuales u otros cambios en el tejido mamario que no son cáncer. Tener una afección mamaria benigna puede asustar al principio porque los síntomas a menudo imitan los causados por el cáncer de mama.

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¿Qué son?

Los tumores de mama son bultos sólidos, lisos, firmes y no cancerosos (benignos) que se encuentran con mayor frecuencia en mujeres de entre 20 y 30 años. Son los bultos benignos más comunes en las mujeres y pueden ocurrir a cualquier edad. También se da entre mujeres posmenopáusicas que están tomando terapia hormonal.

Tipos de tumores o afecciones mamarias

Hay muchos tipos diferentes de enfermedades benignas de la mama. La mayoría de los siguientes tipos no aumentan el riesgo de cáncer y no requieren tratamiento:

  • Quistes mamarios
    Los bultos mamarios son quistes llenos de líquido. Los quistes mamarios pueden ser sensibles y abultados, pero no aumentan la propensión al cáncer. Los quistes suelen desaparecer sin tratamiento.
  • Fibroadenomas
    Son los tumores sólidos de mama no cancerosos más frecuentes en mujeres de 15 a 35 años. No aumentan el riesgo de cáncer y suelen desaparecer por sí solos.
  • Cambios fibroquísticos en las mamas
    La fluctuación de los niveles hormonales puede hacer que los senos se sientan abultados, densos y sensibles, especialmente justo antes de la menstruación. Las mujeres de entre 30 y 50 años son más propensas a experimentar cambios fibroquísticos en las mamas, que desaparecen sin tratamiento.
  • Hiperplasia
    Se produce por un crecimiento excesivo de las células que recubren los conductos o glándulas mamarias. La llamada hiperplasia habitual no aumenta el riesgo de cáncer y no requiere tratamiento. Si tienes hiperplasia atípica, tu ginecólogo puede recomendar la extirpación quirúrgica del tejido mamario afectado, ya que la afección puede hacerla más propensa al cáncer de mama..
  • Papiloma intraductal
    Estos pequeños crecimientos con aspecto de verruga se forman en el interior del conducto mamario, cerca del pezón. Puede causar secreción del pezón. Esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a mujeres de entre 30 y 50 años. El riesgo de cáncer aumenta si se tienen cinco o más papilomas a la vez. La cirugía puede eliminar estos crecimientos y reducir el riesgo de cáncer.
  • Ectasia del conducto mamario
    Las mujeres menopáusicas y posmenopáusicas son más propensas a este padecimiento. Puedes experimentar un pezón invertido o una secreción del pezón cuando los conductos lácteos hinchados e inflamados están bloqueados. También conocida como mastitis periductal, pero no aumenta el riesgo de cáncer. Es posible que necesites antibióticos si una infección bacteriana ha causado la inflamación y la obstrucción. De lo contrario, no necesita tratamiento.
  • Necrosis grasa traumática
    Estos bultos en las mamas se forman cuando el tejido cicatrizado sustituye al tejido mamario que ha sido dañado por una lesión, cirugía o radioterapia. La necrosis grasa no aumenta el riesgo de cáncer y no necesita tratamiento.

Aunque las afecciones benignas de la mama no son cancerosas, algunas pueden aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Los expertos suelen agrupar las afecciones benignas en tres categorías, en función de si aumentan el riesgo de cáncer de mama:

  • no aumentan el riesgo
  • ligero aumento del riesgo
  • aumento moderado del riesgo

Síntomas

Hay muchos tipos diferentes de afecciones mamarias benignas, pero todas ellas provocan cambios inusuales en el tejido mamario. A veces afectan al tejido glandular (el sistema de lobulillos y conductos que producen leche y la llevan al pezón), o pueden afectar al tejido de soporte de la mama, también llamado tejido estromal.

Si tiene síntomas, suelen ser similares a los asociados al cáncer de mama, como por ejemplo:

  • Dolor, hinchazón y/o sensibilidad en la mama.
  • Un bulto que puede palparse a través de la piel o el pezón.
  • Irritación de la piel.
  • Enrojecimiento o descamación del pezón y/o de la piel de la mama
  • Dolor o retracción del pezón (lo que significa que parte del pezón parece estar fruncido o tirando hacia adentro).
  • Secreción del pecho que no es leche (el color puede variar de transparente a sanguinolento a amarillo, verde, marrón oscuro o incluso negro).
    Si sólo tienes flujo, incluso sin otros síntomas, informa a tu ginecólogo. Por lo general, las secreciones amarillas o verdosas son benignas, mientras que las claras o de color té son más preocupantes. Sin embargo, cualquier secreción debe ser revisada.

Todos estos síntomas requieren pruebas adicionales para descartar el cáncer de mama como posible causa.

Diagnóstico

Las pruebas y los procedimientos utilizados para diagnosticar una afección mamaria benigna suelen ser los mismos que los utilizados para diagnosticar un cáncer de mama.
Los objetivos del diagnóstico son:

  • asegurarse de que el crecimiento u otro cambio detectado es realmente benigno.
  • determinar si la afección está asociada.

    Los procedimientos incluyen:

  • Examen físico de las mamas e historial médico
    El médico examina las mamas, prestando especial atención a la zona o zonas donde hay un bulto u otro cambio inusual. También realiza una historia clínica completa, que incluye sus síntomas actuales y anteriores, la salud general de las mamas y cualquier factor de riesgo de cáncer de mama.
  • Pruebas de imagen
    Las pruebas más utilizadas son la mastografía, un examen de rayos X de la mama, y el ultrasonido mamario, que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para crear imágenes del tejido mamario. La ecografía es una buena herramienta para distinguir entre los bultos llenos de líquido (llamados quistes) y los sólidos (que pueden indicar cáncer u otra afección mamaria benigna, como el fibroadenoma). También puede realizarse una resonancia magnética de la mama si las demás pruebas de imagen no proporcionan suficiente información.
  • Análisis de secreción del pezón
    Si tiene secreción del pezón, se puede tomar una muestra y examinarla al microscopio para detectar la presencia de sangre u otras células anormales. En algunos casos, pueden ser necesarias pruebas adicionales para averiguar la causa.
  • Biopsia
    Consiste en extraer una muestra de tejido y examinarla al microscopio. Por lo general, se realiza una biopsia con aguja gruesa, en la que se extraen astillas de tejido, o una biopsia por escisión, en la que se extrae el tejido anormal de la zona.
  • Pruebas de marcadores tumorales
    Los niveles en sangre de una proteína llamada antígeno cancerígeno suelen ser elevados en el cáncer de ovario. Si tu quiste parece sólido y tienes un alto riesgo de padecer cáncer de ovario, tu ginecólogo podría solicitar una prueba de antígeno canceroso 125 (CA 125) u otros análisis de sangre. Los niveles de CA 125 también pueden ser elevados en afecciones no cancerosas, como la endometriosis y la enfermedad inflamatoria pélvica.

El plan de pruebas dependerá de tus síntomas y del tipo de afección mamaria benigna que se sospeche. Es posible que tu ginecólogo no pueda decirte mucho hasta que tenga los resultados de las pruebas. La espera es dura, pero recuerda que las afecciones benignas son más comunes que el cáncer de mama.

Tratamiento

Dependiendo del tipo de afección que tengas es el tratamiento indicado, aunque muchos de ellos no requieren uno en específico. Algunos procedimientos para algunas tumoraciones incluyen:

  • Aspiración con aguja fina para drenar quistes llenos de líquido.
  • Cirugía para extirpar los bultos, también llamada lumpectomía.
  • Antibióticos oralespara infecciones como la mastitis.

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